La revuelta eslovena: Roglic y Pogacar ponen ‘patas arriba’ la Vuelta

La vía eslovena terminó de abrirse en Los Machucos. Allí, en la cima del coloso donde más se vio sufrir a Chris Froome, Primoz Roglic y Tadej Pogacar escenificaron el cambio de ciclo en esta Vuelta. En la meta de Bilbao se les vio entrar riéndose, afianzando una amistad que ya les está dando réditos en la ronda española.

En plena ascensión a los 8 kilómetros del coloso cántabro, cuando las pendientes eran del 25%, Pogacar lanzó su ataque. Se llevó a rueda a un Roglic que, cuando todos esperaban que cediera tiempo, acabó arañando unos segundos más a unos rivales a los que se les va acabando las opciones de remontada.

Su alianza acabó concretándose con el excelso triunfo de Pogacar en la cima montañesa ante la mirada complaciente de su compatriota, quien desde el primer día de esta Vuelta aseguró que era “su hora” para ganar una grande. Un convencimiento que le llega tras la experiencia del Giro, donde acabó tercero tras gobernar la carrera en varias fases, y del Tour 2017, donde fue cuarto pese a tener piernas para hacer podio.

La 13ª etapa en sí, que tuvo un inicio emotivo en San Mamés, estuvo marcada por la escapada habitual, por el valiente intento de Héctor Saez de hacer un Iturria, el ritmo de Astana por servir en bandeja la victoria a un Supermán López que se quedó sin gas y los intentos vacíos de Movistar. Primero por ganar la etapa con Nairo y después por agitar la general con un Valverde que ya es segundo pero que no mejora a Roglic en ningún terreno. Después, ya se sabe, llegó el recital esloveno.

Spilak, Mohoroic, Mezgc, Gregabole, Polanc, Koren, Tratmi, el sancionado Brajkovic… son los nombres del ciclismo esloveno que ha eclosionado en el último lustro. Eslovenia, un país verde plagado de montañas que comparte Dolomitas con Italia, tiene en el deporte del pedal a varios de sus mejores exponentes, pero no a los únicos. Oblak en el fútbol, Doncic en la NBA (la selección ganó el Europeo), Tina Maze en esquí, Anze Kopitar en hockey además de contar con ganadores olímpicos en remo, tiro, martillo, judo… En balonmano, la selección masculina fue bronce en el Mundial de 2017. El deporte, y no sólo el de invierno, brilla con luz propia en un país con poco más de dos millones de habitantes.

HASTA DONDE LLEGUEN

El ciclismo esloveno, a pesar de que la operación Aderlass le ha salpicado recientemente, apuesta por conquistar por primera vez una grande con Roglic y mira al futuro con Pogacar, a quien su director Matxin no le pide más para esta Vuelta. “Ahora lo que tiene que hacer es disfrutar, nos da igual dónde llegue”, decía el vasco, quien pone en virtud el caracter esloveno, ganador de dos etapas.

“No son como nosotros, los latinos, que gesticulamos mucho. No basta con mirarles a la cara para saber cómo están, pero dentro de su forma de ser está la de no rendirse nunca. Pogacar tiene una ambición tremenda pero, como estamos viendo en el caso de Roglic, necesitará tiempo para ir consiguiendo los retos. Aún no tiene experiencia”, añadía.

LOS VATIOS AL PODER

Tanto Roglic, saltador de esquí reconvertido que lleva 10 victorias este año, como Pogacar, que suma 7 en la campaña de su estreno, siguen el patrón anglosajón “Sabe perfectamente qué día está bien y en qué momento atacar, nada se deja a la suerte”, dice Gianetti, jefe del UAE. “Ha ido evolucionando como si fuera una máquina, debe ganar esta Vuelta”, apunta Gesink sobre Roglic. Comparten amistad, pasaporte y ambición. Eslovenia manda en La Vuelta.

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